jueves, 8 de julio de 2010

Cuando no sabemos qué hacer, qué decirle a los padres... (Cómo dar las condolencias)

Cuando pasé por la pérdida de mi hija, recibí muchas muestras de afecto y solidaridad, sin embargo, cunado las personas me daban las condolencias, algunas realmente me provocaban más tristeza que el consuelo que pretendían ofrecerme, en una medida muy superior de la que hubieran podido imaginar. La razón es que en ocasiones queremos que los demás resuelvan la situación, o la superen, como nosotros creemos que sería más adecuado... sin haber pasado por ella.

Claro que no es necesario haber estado embarazada para poder explicar cómo nace un niño o ser estrella de fútbol para poder dirigir al equipo, pero hay situaciones que son extremadamente "personales" y se basan en gran medida en nuestros sentimientos, por lo tanto quien jamás se ha acercado a esa situación puede ayudar poco con recomendaciones, que a veces pueden resultar  muy dolorosas.

Recuerdo que una de las cosas más horribles que escuché, de boca de una madre de familia, fue: "No te preocupes, trata de no pensar en ello, pasa la página y verás que pronto lo habrás olvidado".

Es un comentario bastante común y terriblemente duro y absurdo. ¿Puede una mujer olvidarse que tuvo un hijo? ¿Puede "pasar la página" y olvidar todo lo que lo esperó y lo amó en el tiempo que compartió con él, fueran años, meses o sólo unos pocos días? Es algo imposible. Y cuando me dijeron eso sólo me mordí los labios y traté que enfocarme en la buena intención de la persona más que en el contenido de sus palabras, pero me dolía demasiado pensar que alguien pretendiera que yo olvidara a mi preciosa bebé...a la cual, todo lo contrario, trataba de recordar como si cada momento fuera un precioso tesoro... y creo que sigue siendo así.

De otro lado están quienes como no saben qué hacer, mejor ni se acercan,
porque se sienten inútiles, y se alejan de los padres que sufren como si estuvieran apestados.

En esas situaciones, en la etapa primera del duelo, creo que los amigos y la familia pueden hacer mucho por quienes sufren esta pérdida, pero actuando no sólo con prudencia (que debiéramos hacerlo siempre), sino con amor, entendiendo que no se trata de "enfocar" una situación o "manejarla" de una determinada manera, sino de procesar una experiencia especialmente traumática, donde las ilusiones más profundas, amar a los hijos y recibir su amor, se frustra permanentemente. Es tiempo de dejar poco a poco salir el dolor,  y aprender a vivir en la nueva situación resultante, pero es un proceso que tomará mucho tiempo.

Lo primero que podría recomendar es que no pretendan dar fórmulas ni consejos ni recomendaciones pensando que pueden imaginarse algo que, en realidad, desborda su capacidad de teorización. Lo mejor es sólo hacerle saber a la persona que la quieren y que estarán a su alcance si necesita algo. También puede ser muy útil averiguar con la familia si pueden ayudar de alguna manera, económicamente, con algún trámite o gestión, cuidando a hijos mayores, etc.  Un buen libro que sirva de orientación para estos casos puede ayudarlos a superar el trance de una mejor forma y puede ser significativa la diferencia. Y finalmente están las muestras de afecto como pueden ser algunas flores con una tarjeta cariñosa, un mensaje que exprese el cariño y la solidaridad que se siente por los padres, o un postre o algo dulce (que ayuda siempre a superar la depresión y la tristeza, especialmente si tiene chocolate).

Creo que lo importante no es qué se dice o tener una frase que sea la más "acertada", sino hacer sentirle, a quien pasa por la pérdida de un hijo, que no está solo, que es amado, y que cuenta con mucho amor a su alrededor. Muchas de las personas que más me ayudaron sólo me abrazaron muy fuerte y me sonrieron con amor y ternura. Yo supe que siempre podría contar con ellos. Con el tiempo tal vez ya se puedan compartir otras cosas y puedan encontrarse modos de caminar juntos y apoyarlos en estre tramo especialmente difícil del camino.

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