domingo, 5 de septiembre de 2010

Si la muerte es sólo una transformación

Navegando por la red he conocido algo de una mujer muy especial, porque dedicó gran parte de su vida a trabajar ayudando a la gente a prepararse para morir. A muchos les parecerá algo macabro, sin embargo puede ser un servicio tan valioso e importante como ayudar a nacer.
Su nombre es Elisabeth Kübler-Ross  (1926-2004) y fue una médico psiquiatra, nacida en Suiza, que estudio la transición entre la vida y la muerte, e hizo de ese proceso el objeto de su estudio, su práctica y su docencia. Ella es la creadora de un modelo según el cual el proceso de un ser humano que sabe que va a morir pasa por 5 fases: negación, ira, negociación, depresión y aceptación (modelo Kübler-Ross). Su trabajo alrededor del mundo, con más de veinte libros publicados, le hizo merecedora a 23 doctorados honoríficos en diversas universidades.  Mucho médicos se han opuesto a sus teorías y a sus métodos, por considerarlos poco científicos, pero su perseverancia y los testimonios que recibió a los largo de los años, la mantuvo firme.
Según lo publicado en el blog “Cómo afrontar la muerte de un hijo”, http://comoafrontarlamuertedeunhijo.blogspot.com/2010/08/la-muerte-no-existe.html las experiencias de esta mujer excepcional le hicieron comprender que la muerte no existe como la concebimos, sino que es una transformación natural, como la de una oruga que luego se convierte en mariposa.
“La muerte es el paso a un nuevo estado de conciencia en el que se continua experimentando, viendo, oyendo, comprendiendo, siendo, y en el que se tiene la posibilidad de continuar creciendo. La única cosa que  perdemos en esta transformación es nuestro cuerpo físico, pues ya no lo necesitamos. Es como si se acercase la primavera, guardamos nuestro abrigo de invierno sabiendo que ya esta demasiado usado y no nos lo pondremos de todas maneras. La muerte no es otra cosa”.  Qué maravillosa idea… En el artículo la Dra. Kübler comenta sobre las experiencias de varios pacientes suyos a quienes asistió en los últimos tiempos, apoyándolos a ellos y a sus familias.  Y siempre debiera ser así.
Muchas veces huimos de la idea de la muerte y tratamos de engañar a quienes se verán muy afectados por ella, madre, hijos pequeños, diciéndoles que todo saldrá bien, cuando eso no va a ser así. Una muestra de amor sería  en cambio ayudarle a preparase para ese momento, que le exprese a quien partirá todo su amor y sus deseos de que siempre seguirán unidos.
Este es un tema que se relaciona mucho con la religión y también con las costumbres culturales, entre otras cosas, pero vivimos en un tiempo en el que debemos ser críticos, pues tal vez seguimos realizando prácticas que no sólo no tienen sentido sino que no son buenas para aquellos a quienes deseamos servir o beneficiar.
Pensar en la muerte es muy importante, y no escurrirnos del tema o esperar a estar en una sala de urgencias para hablar sobre ello. Debiéramos ir tocando el tema en la pareja, en la familia, para poder sentar algunos principios que en el momento necesario, aún cuando surja de improviso, puedan ayudarnos a apoyar a quien va a morir o a, como dice la Dra. Kübler… transformarse.

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