jueves, 17 de agosto de 2017

El verdadero reto del duelo


Cuando perdemos un hijo, el tema no es olvidar, no es "pasar la página", como suelen decir. No es siquiera dejar de llorar. En absoluto. No tiene que ver con la concentración, la calma o la productividad. Es otra cosa.
Pasar de ser padres de un hijo al que podemos acercarnos físicamente a serlo de uno que sólo tendremos en el corazón, ése es el reto.
Y es de lo más duro y difícil aprender a vivir con el vacío, con la pena profunda, pero aceptando esta nueva vida, que es la que nos toca vivir, sin amargarnos y aprendiendo a amar de otra forma, sin límites y distancias, pero también sin formas, sin colores, sin aromas...
No se trata de dejar de amar (lo que, además es imposible), pero sí de ir haciéndolo sin tocar, sin ver... sintiendo el amor desbordando el corazón y sabiéndonos en contacto, aunque ninguna sonrisa lo confirme.
Ése es el reto.
Logrémoslo juntos.

11 comentarios:

  1. la muerte es lo mas real que existe y lo mas cruel para un padre que ah perdido un hijo, el tiempo no tiene termino para el dolor, para la desesperacion, como llenar un vacio que nos ah dejado un ser maravilloso que vimos crecer que algunos los vimos luchar por su vida donde cada segundo era muy importante...jamas olvidas, el dolor nunca es menos te quedas traumado por el resto de tus dias, con el sonido de una maquina que se apago por completo y en ese momento te arrancaron tu alma tambien...y te queda ese insomnio de unas largas noches, unas lagrimas que lavan tu cara en el silencio de un cuarto oscuro...

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    1. Tienes mucha razón, es lo más duro pero también lo más real, pues nos enfrenta con la realidad más cruda y difícil de aceptar. Pero del mismo modo tal vez también sea la oportunidad, como seres humanos, de trascender... entendiendo el amor en su forma más pura.
      Si logramos entender que seguimos siendo padres y madres, que el amor nos permite superar la separación física, que la vida no acaba y que sólo se ha transformado, aunque sea de una manera extremadamente dolorosa, podremos dar un paso adelante y crecer.
      En ese momento tendremos la oportunidad de trascender y el dolor se convertirá en sólo compañero de camino...

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    2. Gracias por escribirnos. Compartir tu visión es muy importante.

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  2. Dolor, dolor y mas dolor, tanto que ya no te cabe en el cuerpo. Dolor la ultima barrera que nos separa de la locura. Amar una foto, besar un foto, recuerdos que te persiguen, perder mi hija, perderla.... yo tambien me perdi con ella, siento que mori, en loqueci cuando la vi, ahi, colgando como un muñeco sin vida, recuerdos que van a perseguirme toda mi vida. Ya no hay dias soleados y si los hay tambien me molestan. A veces creo que ya no encajo en este mundo, perdi el norte, me fui con ella pero no se adonde. Soñe una sola vez con ella, estaba tan feliz, se la veia tan hermosa, tenia tanta paz, me hablo, pero no lo recuerdo. Gracias a Dios; ella lo esta padando mejor que yo. Y yo ire a su encuentro, a su tiempo, cuando Dios lo disponga y ella me estara esperando.Eso creo, quiero creerlo, no se. Si. Ella esta alli, esperando a su mama. Y yo trato de ser fuerte, a veces camino, otras, me arrastro, pero avanzo. Ella no querria ver a su mama vencida. Porque ella me quiere bien y es en su honor y memoria que todos los dias le peleo a la vida, con lo que tengo, mi amor por mi hija. Nadia, siempre en mi mente y en mi corazon. Fanny.

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    1. Fanny... es duro, y tienes razón. Por momentos es tanto el dolor que no cabe dentro de uno. Lo que podemos hacer es no dejar de andar y tratar de seguir adelante... y un día volveremos a encajar en el mundo y dejarán de molestarnos los días soleados. Un día...

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  3. Al principio me sentía sola,pensaba que a nadie le podía doler la muerte de mi hijo tanto como a mí, con el paso de los meses he visto cómo y cuán profundamente ha afectado en la vida de toda mi flia.,pero también en la de amigos y conocidos.No es que "Mal de muchos.....",nada de eso. Simplemente me ayuda saber que sigue vivo en la memoria y los corazones de muchas personas.Que esas personas respetan mi sentir, me acompañan y me comprenden.Incluso gente que ni siquiera me conoce.Padres que al haber vivido lo mismo que yo expresan exactamente lo que yo escribiría.Leo lo que escribió Fanny y lo que todos escriben aquí y bien podrían ser palabras mías .

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    1. Gracias por tu valioso testimonio.
      Y es cierto: Tu dolor lo podemos sentir todos quienes hemos vivido lo que tú. No estás sola.
      Y... ¡es cierto! Aquellos que partieron antes siguen vivos mientras el amor que nos conecta siga vivo también.

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  4. Yo perdi a mi hijo hace un mes que dolor tan grande siente mi alma mi corazon como puede uno seguir viviendo con esta deseperacion de saber que no lo voy a volver a ver yo ya no sporto esto

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    1. Isbeth... te entiendo... es terriblemente duro y difícil... He recorrido tu mismo doloroso camino. Te entiendo muy bien.
      Hoy, con el tiempo que ha transcurrido y todo lo que he vivido, lo puedo ver desde otra perspectiva, y eso deseo para ti. Que seas paciente contigo y con tu pena, que la dejes ser hasta que aprendas a vivir con ella, y así, como dice el artículo, no trates "de dejar de amar (lo que, además es imposible), pero sí de ir haciéndolo sin tocar, sin ver... sintiendo el amor desbordando el corazón y sabiéndonos en contacto, aunque ninguna sonrisa lo confirme.
      Ése es el reto".
      No estás sola.
      Recuerda que el amor lo puede todo, y no depende del cuerpo o de lo físico. El amor está en tu corazón, y ése te ayudará a levantarte cada día y seguir recordando a tu hijo pero con paz, sin desesperarte.
      Se que es más difícil de lo que parece, pero las madres debemos ser fuertes, aún en estas circunstancias.
      Recibe un fuerte abrazo.

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    2. Yo perdí a mi bebé recién nacido hace 6 meses, es una experiencia muy dura, muy triste, algo antinatural.
      Rompí bolsa a la semana 25 y mi pequeño luchador peleó conmigo hasta que nació en la semana 35. Estuvo en incubadora y parecía que todo iba bien, pero murió a los dos días fue algo intempestivo. Tenía planes para llevarlo a casa en unos días, en lugar de eso salí con el bebé muerto en mis brazos y me quede con él sin separarme por horas hasta que lo tuve que dejar en su ataúd.
      Jamás pensé que tendría el valor de decirle que descanse cuando se puso mal, sostener su mano hasta que muera.
      Tuvo los mejores cuidados, realmente tuvimos mucho apoyo durante el embarazo, cada semana en mi vientre era una conquista. Lo sentí moverse hasta el último segundo de la cesárea.
      Se que fue una decisión de Dios y me entregue a él.
      Ahora miro atrás y no se cómo tuve el valor de aguantar tanto dolor, tengo una niña pequeña y por ella no me quede ni un día en cama, volví a trabajar a la semana de todo esto. Los dos primeros meses tomé antidepresivos luego los dejé porque no quería depender de ellos. Pero luego de dejar las pastillas la pasé realmente mal porque sentí más profundo el dolor, la tristeza, la desesperanza.
      Pero logre pasar esa etapa y sigo aquí, días buenos, días malos, días en los que quisiera tener la posibilidad de apagarme y dormir para no pensar.
      Creo que necesito hablar del tema, hasta ahora me he guardado mis sentimientos, trato de no tocar el tema con mi esposo y la familia, fue muy duro para todos. Pero necesito hablar y necesito compartir estas emociones con personas que hayan pasado por lo mismo, que lo entiendan. Tantas preguntas, tantas emociones, que bueno que exista ese blog!
      Creo que es un dolor que siempre estará, pero que aprendemos a vivir con el, pero las imágenes de lo ocurrido vienen a mi mente y con ellos una tristeza profunda, un dolor en el alma por mi pequeño!!

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    3. Querida... ¡cuánto dolor contenido en tu alma por tanto tiempo....!
      Te acompaño en tu pena, profunda y desgarradora, y te entiendo absolutamente. Es más, realmente no sé cómo has logrado reincorporarte a la vida tan pronto, sea como haya sido, has realizado un esfuerzo descomunal en el momento más duro de tu vida y lo has hecho por amor. Eso es admirable.
      Todas avanzamos un poco a tientas cuando pasamos por la pérdida de un hijo, hacemos lo que podemos, unas de una forma y otras de una forma diferente, tratamos de escapar, de seguir, de luchar o de dejarnos llevar... cada situación de vida es distinta y sólo tenemos en común el dolor profundo, esa herida abierta en el corazón, ese oscuro agujero en el que sentimos caer sin fin.
      Pero callarte y cerrarte a los demás creo, en lo que sólo mi experiencia me permite ver, que es como una bomba de tiempo que más tarde o temprano va a explosionar... salvo que vayas abriendo una pequeña ventana para que parte de toda la pena contenida vaya saliendo por esa abertura. Creo que es lo que estás haciendo y me alegra profundamente, porque no debes aumentar el dolor que ya tienes, ya que eso no ayudará a nadie, ni a ti ni a tu hermoso bebé.
      La historia que me cuentas me hace ver que fue un verdadero guerrero, un ser excepcional, y sólo puedo imaginar cuántas ilusiones tendrías de la vida que iniciaban juntos, que por algún motivo se truncó.
      No sé tú, yo respeto la visión de cada quien, pero yo creo firmemente que un día entenderemos por qué algunas cosas suceden contra todos los pronósticos y sin aparente sentido, y en ese momento todo quedará claro y tendrá una razón. Pero no es ahora.
      Ahora lo que nos queda es seguir y darle sentido a esa vida preciosa que se fue, y que será por siempre tu hijo, como tú serás por siempre su madre.
      Me parece valiente y maravilloso que te esfuerces tanto por tu pequeña niña, por tu esposo (no lo olvides, la mayoría de los hombres no habla de sus sentimientos y trata de no mostrar su dolor, pero también sufre), y creo que es admirable tu voluntad de seguir apoyando a otros, de preocuparte por otros, pero también debes preocuparte por ti: la mayor pérdida es la tuya y es importante que lo reconozcas así, Eso no te hace débil, te hace humana.
      Dado que han pasado 6 meses de lucha contra el dolor, y como pudiera ser que en ese proceso estés afectando de alguna manera tu espíritu y tu relación con el mundo, me permito sugerirte conversar con un psicólogo o psicóloga, que pueda evaluar si el proceso que has vivido está dejando alguna huella que necesite atención y pueda ayudarte a reestructurar tu ser interior, para tratar de sanar poco a poco tus heridas, y no sólo pretender que no existen.
      Agradezco infinitamente la confianza de abrir aquí tu corazón y tienes las puertas abiertas para hacerlo cuantas veces quieras. Cuando pasé mi pérdida, no tenía con quién hablar, al menos no con alguien que me entendiera realmente, por eso se creó este espacio, para acoger a quienes atraviesan el momento más duro y darles verdadera comprensión, sabiendo lo que están sufriendo.
      Te envío un fuerte abrazo y quedo aquí esperando tener más noticias tuyas.

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