Mostrando entradas con la etiqueta lagrimas de un padre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta lagrimas de un padre. Mostrar todas las entradas

lunes, 1 de junio de 2020

Luis Alberto Rabanal Smith, in memoriam

Hace muy poco desperté con una noticia terrible que abrió paso a una tristeza tal que en un instante se volvió parte de mi equipaje: el hijo de una muy querida amiga, mi cuñada durante mucho años, había fallecido instantáneamente en un trágico accidente de auto.
Fue así de simple y de terrible. En un instante terminó su vida en la Tierra y al siguiente todo cambió, él inició una vida diferente y se inició otra también diferente para todos los que lo amaban. Se detuvo su camino, dejó de escucharse su canción y sólo quedaron los demás en el sendero, ya sin él.
Yo lo recuerdo más como un niño muy lindo, pero a través de los años vi cómo creció a la distancia para convertirse en un hombre joven, lleno de alegría, de sueños, de música, con un corazón sensible, muy amoroso con su familia y sus cinco hijos, una vida entrelazada con otras vidas que gozaron con su presencia, su alegría y su amor.
Para los padres que hemos recorrido ese camino, como son quienes acuden a este blog, ese momento indescriptible, ese dolor sin fin no es una experiencia extraña, y sabemos bien que es una experiencia que te marca tan profundamente que fija un antes y un después en tu vida. A partir de ahí te hace parte de una hermandad muy exclusiva en la que ingresas sin pedirlo y de la que ya no puedes irte, porque sabes que sólo quienes han vivido lo que tú, comprenden lo que sientes. Lo bueno es que quienes han vivido lo que tú, entienden cómo poco a poco te vas convirtiendo en alguien que camina por la vida con un hueco en el alma, y que aunque al inicio no sabes cómo hacerlo y sólo sientes cómo duele sin descanso, con el paso del tiempo, vas a aprender a convivir con ello, sobreviviendo, primero, y empezando nuevamente a vivir, mucho después. Y ésa es la esperanza.

miércoles, 21 de agosto de 2013

¿Estamos pensando en ellos o en nosotros?

Hace poco escribí que amar a veces es saber decir "adiós" (http://sobreviviendoanuestroshijos.blogspot.com/2013/06/amar-es-tambien-decir-adios.html). Quienes hemos perdido un hijo sabemos lo difícil que es y e el proceso de descubrirlo es largo y muy duro.
Encontré esta historia en la web. Tal vez le sirva a alguien (va con un abrazo).

LÁGRIMAS DE UN PADRE
Un hombre padecía lo peor que le puede pasar a un ser humano: su hijo había muerto.
Desde su muerte y durante años, no podía dormir. Lloraba y lloraba hasta que amanecía. Hasta que se le aparece un ángel en su sueño, y le dice:
-¡Basta ya de llorar!
-No puedo soportar no verlo nunca más- respondió el hombre.
El ángel le dice:
-¿Quieres verlo? Y al confirmarle que sí, lo toma de la mano y lo sube al cielo.
-Ahora lo vas a ver, quédate acá.
A una orden suya, empiezan a pasar un montón de niños vestidos como angelitos, con una vela encendida entre las manos.
El hombre dice:
-¿Quiénes son?
Y el ángel le responde: